
La brecha entre lo que buscan tus socios y donde invierte tu gimnasio
Los socios buscan bienestar emocional y fuerza, pero el sector invierte en tecnología y marketing, no en personal.
Resumen
A comienzos de 2026 se publicaron 2 informes, uno del American College of Sports Medicine (ACSM) y otro de la Health & Fitness Association (HFA), que dibujan una fotografía muy clara de hacia dónde se mueve la demanda real de tus socios y hacia dónde está moviendo el dinero el resto del sector. El ACSM encontró que el 78 % de quienes hacen ejercicio lo hacen sobre todo por su salud mental y su bienestar emocional, por delante de la estética o el rendimiento, y que menos del 30 % de los adultos cumple las pautas mínimas de entrenamiento de fuerza. Al mismo tiempo, la HFA encontró que los operadores del sector planean seguir invirtiendo mucho más en tecnología y en marketing que en personal. Esa combinación de datos deja una brecha muy concreta que cualquier dueño o gerente de gimnasio puede aprovechar antes de que la aproveche la competencia.
El caso de partida
El ACSM lleva 20 años consecutivos publicando su informe de tendencias mundiales de fitness, elaborado a partir de una encuesta a más de 2.000 profesionales entre clínicos, investigadores y entrenadores de todo el mundo, y publicado en el número de noviembre-diciembre de su revista ACSM's Health & Fitness Journal. En la edición de 2026, 2 datos destacan sobre el resto: el 78 % de las personas que hacen ejercicio señalan el bienestar mental y emocional como su motivación principal, por delante de la apariencia física o el rendimiento deportivo, y menos del 30 % de los adultos estadounidenses cumple las pautas mínimas recomendadas de entrenamiento de fuerza. Ese mismo año, el informe global de la Health & Fitness Association, elaborado con datos de 244 operadores en 33 países que representan cerca de 27.000 instalaciones deportivas, encontró que el 66,7 % de los operadores espera aumentar su inversión en tecnología y el 60,7 % en marketing, frente a solo un 45,8 % que espera aumentar su inversión en personal.
El problema
El problema es que estos 2 informes, leídos por separado, cuentan historias distintas, pero leídos juntos revelan una desconexión que muchos gimnasios no están viendo. La demanda de los socios se está moviendo hacia el bienestar emocional y hacia programas de fuerza que la mayoría todavía no sigue correctamente, es decir, hacia un terreno que depende sobre todo de las personas: de un entrenador que sepa programar fuerza con criterio y de un equipo capaz de generar una experiencia que cuide el estado de ánimo del socio, no solo su ficha de ejercicios. Mientras tanto, la inversión del sector se está concentrando en tecnología y en marketing, es decir, en captar más socios y en ofrecerles más pantallas, y mucho menos en el personal que es quien realmente puede satisfacer esa demanda de bienestar emocional y de programación de fuerza bien hecha. Un gimnasio puede tener la mejor aplicación del mercado y seguir perdiendo socios si nadie dentro de las instalaciones sabe traducir esos datos en un programa y en un trato que respondan a lo que ese socio busca de verdad.
Desarrollo
- La demanda ya cambió: del aspecto físico al estado de ánimo
Durante años, la publicidad del sector se ha construido casi entera alrededor de la transformación física: antes y después, pérdida de peso, definición muscular. El dato del ACSM obliga a revisar esa narrativa. Cuando el 78 % de las personas que entrenan dicen hacerlo principalmente por su salud mental y su bienestar emocional, un gimnasio que solo comunica resultados estéticos está hablándole a una minoría de su propia demanda. Esto no significa abandonar los objetivos de composición corporal, que siguen siendo relevantes para una parte importante de los socios, sino ampliar el discurso y la experiencia del centro para que el bienestar emocional tenga un lugar explícito: desde cómo se recibe a un socio nuevo hasta cómo se comunican los avances, pasando por el propio diseño de las clases colectivas.
La oportunidad de la fuerza que casi nadie está aprovechando
El segundo dato del ACSM es, si cabe, más accionable todavía: menos del 30 % de los adultos cumple las pautas mínimas de entrenamiento de fuerza. Eso significa que más del 70 % de la población que podría entrenar fuerza, ya sea porque es socia de un gimnasio o porque podría llegar a serlo, no lo está haciendo de forma estructurada. Para un gimnasio, esa cifra no es un problema de salud pública ajeno a su negocio, es un mercado desatendido dentro de su propia base de socios y en su zona de influencia. Programas de iniciación a la fuerza bien diseñados, con progresión clara y acompañamiento cercano, no compiten por los socios que ya entrenan fuerza de forma disciplinada, compiten por el 70 % restante que todavía no ha empezado.
La inversión del sector va hacia la tecnología y el marketing, no hacia el personal
El informe de la HFA muestra que el sector, en conjunto, está apostando su próxima ronda de inversión en tecnología (66,7 % de los operadores) y en marketing (60,7 %), mientras que la inversión en personal queda por detrás, con un 45,8 % de los operadores que espera aumentarla. Esa jerarquía de inversión tiene sentido si el objetivo es captar socios nuevos con rapidez, pero encaja mal con lo que esos mismos socios dicen que buscan: bienestar emocional y programación de fuerza bien hecha, 2 cosas que dependen en gran medida de las personas que trabajan dentro del centro, no de la aplicación que usan para reservar una clase. Un gimnasio que decide invertir de forma más equilibrada entre tecnología y personal, en lugar de replicar la proporción media del sector, está apostando precisamente por el terreno donde la demanda es más alta y la oferta, según estos mismos datos, más escasa.
Aplicaciones prácticas
La primera aplicación práctica es auditar la oferta actual del centro con estas 2 preguntas: qué parte de la programación está pensada explícitamente para el bienestar emocional del socio, más allá del propio efecto del ejercicio, y qué porcentaje de los socios que no hacen fuerza tiene acceso a un programa de iniciación claro y acompañado. La segunda es revisar el reparto del presupuesto de inversión del próximo año: si sigue la proporción media del sector, con la mayor parte destinada a tecnología y marketing, vale la pena preguntarse si una parte de ese presupuesto rendiría más en formación del equipo o en horas de acompañamiento a los socios que empiezan con la fuerza, dado que ese es exactamente el terreno donde, según los propios datos del sector, la demanda supera a la oferta. La tercera es formar al equipo, desde recepción hasta entrenadores, en cómo comunicar y programar teniendo en cuenta el bienestar emocional como un objetivo explícito, no como un efecto secundario del entrenamiento.
Conclusión
Los datos de 2026 del ACSM y de la Health & Fitness Association no apuntan en direcciones opuestas, apuntan a una misma brecha vista desde 2 ángulos distintos: la demanda de los socios se mueve hacia el bienestar emocional y hacia la fuerza bien programada, mientras la inversión del sector se mueve, en su mayoría, hacia la tecnología y el marketing. El gimnasio que decida cerrar esa brecha invirtiendo en las personas que pueden dar respuesta real a esa demanda, en lugar de limitarse a seguir la proporción media de inversión del sector, tiene delante una ventaja competitiva construida sobre datos, no sobre intuición.
Referencias
American College of Sports Medicine. (2026). ACSM's 2026 worldwide fitness trends. ACSM's Health & Fitness Journal.
Health & Fitness Association. (2026). The 2026 HFA global report shows the fitness industry delivered a landmark 2025 with double-digit operator revenue growth. Health & Fitness Association.
Club Solutions Magazine. (2026). Top fitness trends for 2026: what health club operators need to know. Club Solutions Magazine.
Athletech News. (2026). 2026 state of the industry report: trends shaping the future of fitness and wellness. Athletech News.
Javier Ortega
CEO de FHI · Presidente de la Asociación Internacional de Entrenadores Personales (AIEP)



