RED-S: qué es el déficit energético relativo en el deporte
Salud y longevidad

RED-S: qué es el déficit energético relativo en el deporte

No comer lo suficiente para el entrenamiento afecta hormonas, huesos e inmunidad. Descubre qué es el RED-S y cómo prevenirlo.

Resumen

No comer lo suficiente para cubrir el gasto del entrenamiento tiene consecuencias que van mucho más allá del rendimiento. La baja disponibilidad energética es el punto de partida del síndrome de deficiencia energética relativa en el deporte, conocido por sus siglas en inglés como RED-S, un cuadro que afecta a múltiples sistemas del organismo. En este artículo explicamos qué es la disponibilidad energética, cómo evolucionó el concepto desde la tríada de la mujer deportista hasta el modelo actual y por qué es un problema serio que todo profesional debe reconocer.

El caso / punto de partida

El concepto de RED-S se consolidó a partir de los documentos de consenso del Comité Olímpico Internacional coordinados por Mountjoy y colaboradores, publicados en 2014 y actualizados en 2018 en British Journal of Sports Medicine. Estos trabajos, apoyados en la investigación previa sobre disponibilidad energética desarrollada en buena medida por Anne Loucks, describieron un síndrome en el que un aporte energético insuficiente en relación con el gasto del ejercicio altera funciones fisiológicas muy diversas. El modelo ampliaba una idea anterior, la tríada de la mujer deportista, y la extendía a más sistemas del cuerpo y también a los hombres. Nacía así un marco más completo para entender los peligros de entrenar sin comer lo suficiente.

El problema

El problema es que la baja disponibilidad energética suele pasar desapercibida, y a veces incluso se persigue de forma intencionada en la creencia errónea de que estar más ligero siempre mejora el rendimiento. Muchos deportistas, en especial en disciplinas donde el peso o la estética importan, reducen su ingesta o aumentan su gasto sin darse cuenta de que están dejando al organismo sin la energía necesaria para funciones básicas. Los signos pueden ser sutiles al principio, como fatiga, alteraciones del ciclo menstrual, lesiones frecuentes o estancamiento, y con facilidad se atribuyen a otras causas. Cuando el cuadro se cronifica, el daño puede ser importante y difícil de revertir.

Por qué ocurre

Qué es la disponibilidad energética

La disponibilidad energética es la energía que queda para las funciones fisiológicas del organismo una vez descontada la que se gasta en el ejercicio, en relación con la masa libre de grasa. Cuando esa energía disponible cae por debajo de cierto umbral, el cuerpo ya no dispone de recursos suficientes para mantener todos sus procesos y comienza a economizar, reduciendo funciones que considera no prioritarias en ese momento. La baja disponibilidad puede producirse por comer poco, por entrenar mucho o por una combinación de ambos, y no siempre se acompaña de una pérdida de peso evidente.

Los sistemas afectados

Cuando la energía escasea, el organismo prioriza la supervivencia inmediata y sacrifica otras funciones. Se altera el sistema hormonal y reproductivo, lo que en las mujeres puede manifestarse como pérdida de la menstruación. Se compromete la salud ósea, aumentando el riesgo de fracturas por estrés. Se ven afectados el metabolismo, el sistema inmunitario, la salud cardiovascular, el estado de ánimo y la capacidad de recuperación. Precisamente por afectar a tantos sistemas a la vez, el RED-S se describe como un síndrome amplio y no como un problema aislado.

Por qué también afecta a los hombres

Durante años el foco estuvo en la mujer deportista, a través del concepto de la tríada que relacionaba la baja disponibilidad energética, las alteraciones menstruales y la pérdida de densidad ósea. Sin embargo, la baja disponibilidad energética también afecta a los hombres, con consecuencias sobre las hormonas, el hueso y el rendimiento. El modelo del RED-S tuvo el mérito de reconocer esta realidad y ampliar la mirada. En FHI enseñamos a nuestros alumnos a vigilar la disponibilidad energética en todos los deportistas, independientemente del sexo, para no pasar por alto casos que el antiguo enfoque dejaba fuera.

Cómo se resolvió / qué dice la evidencia

La investigación fue construyendo un cuerpo de conocimiento sólido en torno a este problema. El posicionamiento del American College of Sports Medicine sobre la tríada de la mujer deportista, firmado por Nattiv y colaboradores en 2007 en Medicine and Science in Sports and Exercise, estableció las bases clínicas de la relación entre energía, función menstrual y salud ósea. Loucks, Kiens y Wright sintetizaron en 2011, en Journal of Sports Sciences, el conocimiento sobre disponibilidad energética y su papel central en la salud del deportista. Los consensos del Comité Olímpico Internacional coordinados por Mountjoy en 2014 y 2018 ampliaron el marco al RED-S y ofrecieron herramientas para su valoración y manejo. La revisión de Logue y colaboradores en 2018, en Sports Medicine, profundizó en las consecuencias de la baja disponibilidad energética para la salud y el rendimiento. El mensaje conjunto es que se trata de un problema real, medible y prevenible.

Aplicaciones prácticas

La prevención empieza por reconocer que comer lo suficiente no es un lujo, sino un requisito para entrenar de forma saludable y rendir a largo plazo. Es importante ajustar la ingesta al gasto real del entrenamiento y desconfiar de la idea de que restringir siempre es beneficioso. Conviene estar atento a señales de alarma como la ausencia o irregularidad de la menstruación, la fatiga persistente, las lesiones óseas repetidas, el estancamiento del rendimiento, los cambios de humor o la sensación de frío constante. Ante estos signos, la respuesta no es entrenar más ni comer menos, sino revisar el balance energético, y con frecuencia buscar el apoyo de profesionales de la nutrición y la medicina deportiva. En deportes de resistencia, de categorías de peso o con componente estético, la vigilancia debe ser especialmente cuidadosa. En FHI recordamos que un deportista bien alimentado no solo rinde más, sino que protege su salud presente y futura, algo que ninguna mejora puntual justifica poner en riesgo.

Conclusión

La baja disponibilidad energética y el RED-S recuerdan que el cuerpo necesita energía para mucho más que moverse. Los consensos del Comité Olímpico Internacional coordinados por Mountjoy y la investigación sobre disponibilidad energética mostraron que comer por debajo de las necesidades altera hormonas, huesos, metabolismo, inmunidad y ánimo, en mujeres y en hombres. No es un problema estético ni una cuestión de fuerza de voluntad, sino un riesgo real para la salud y el rendimiento. Reconocerlo a tiempo, ajustar la ingesta al gasto y buscar ayuda cuando aparecen las señales es la mejor forma de prevenirlo.

Referencias

Logue, D., Madigan, S. M., Delahunt, E., Heinen, M., Mc Donnell, S. J., & Corish, C. A. (2018). Low energy availability in athletes: A review of prevalence, dietary patterns, physiological health, and sports performance. Sports Medicine, 48(1), 73-96.

Loucks, A. B., Kiens, B., & Wright, H. H. (2011). Energy availability in athletes. Journal of Sports Sciences, 29(sup1), S7-S15.

Mountjoy, M., Sundgot-Borgen, J., Burke, L., Carter, S., Constantini, N., Lebrun, C., Meyer, N., Sherman, R., Steffen, K., Budgett, R., & Ljungqvist, A. (2014). The IOC consensus statement: Beyond the female athlete triad—Relative Energy Deficiency in Sport (RED-S). British Journal of Sports Medicine, 48(7), 491-497.

Mountjoy, M., Sundgot-Borgen, J., Burke, L., Ackerman, K. E., Blauwet, C., Constantini, N., Lebrun, C., Lundy, B., Melin, A., Meyer, N., Sherman, R., Tenforde, A. S., Klungland Torstveit, M., & Budgett, R. (2018). International Olympic Committee (IOC) consensus statement on Relative Energy Deficiency in Sport (RED-S): 2018 update. British Journal of Sports Medicine, 52(11), 687-697.

Nattiv, A., Loucks, A. B., Manore, M. M., Sanborn, C. F., Sundgot-Borgen, J., & Warren, M. P. (2007). American College of Sports Medicine position stand: The female athlete triad. Medicine and Science in Sports and Exercise, 39(10), 1867-1882.

Javier Ortega

CEO de FHI · Presidente de la Asociación Internacional de Entrenadores Personales (AIEP)

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