
Por qué los calambres musculares no se deben a la falta de sal
La ciencia demuestra que los calambres no se deben a deshidratación ni falta de sodio, sino a la fatiga neuromuscular.
Resumen
Cuando un corredor se dobla de dolor por un calambre a mitad de carrera, la respuesta popular es inmediata: te falta sal, bebe con electrolitos. Sin embargo, los estudios de campo del investigador Martin Schwellnus con atletas de ultradistancia derrumbaron esa explicacion. Los deportistas que sufrian calambres no estaban mas deshidratados ni tenian menos sodio que los que no los sufrian. Este articulo reconstruye esa evidencia, explica la teoria neuromuscular que la sustituyo y traduce el hallazgo en estrategias practicas de prevencion.
Introduccion: los calambres que no encajaban con la teoria de la sal
En el British Journal of Sports Medicine, Schwellnus y colaboradores (2011) publicaron un estudio de campo que comparaba a triatletas de ultradistancia que sufrieron calambres musculares asociados al ejercicio con otros que no los sufrieron, midiendo su estado de hidratacion y sus concentraciones de electrolitos antes y despues de la competicion. Si la teoria clasica fuese correcta, el grupo con calambres deberia haber mostrado mayor deshidratacion y menores niveles de sodio. Los datos dijeron lo contrario: no habia diferencias significativas en el estado de hidratacion ni en las concentraciones sericas de sodio entre quienes calambrearon y quienes no.
Lo que si predecia el calambre era otra cosa: haber corrido a mayor velocidad relativa respecto a la capacidad del atleta y tener antecedentes de calambres previos. Es decir, los factores asociados no eran quimicos, sino de fatiga y de sobrecarga del sistema neuromuscular. El caso ponia en jaque una creencia repetida durante mas de un siglo.
El problema: una explicacion popular que no resistia el analisis
El problema es que la teoria de la deshidratacion y los electrolitos, pese a su enorme popularidad, nunca tuvo un respaldo solido en estudios de campo bien controlados. Esta explicacion nacio de observaciones en trabajadores de minas y calderas a comienzos del siglo veinte, en condiciones de calor extremo, y se extrapolo sin critica al deporte. Su atractivo comercial, ligado a la venta de bebidas y suplementos con sales, contribuyo a fijarla en la cultura popular.
El riesgo practico de sostener una causa equivocada es doble. Por un lado, el deportista confia en beber electrolitos como prevencion y sigue calambreando, porque no ataca la causa real. Por otro, se descuidan medidas que si funcionan, relacionadas con la fatiga y la preparacion. En FHI ensenamos a nuestros alumnos a distinguir entre lo que la tradicion repite y lo que la evidencia sostiene, porque en la practica profesional esa diferencia determina si una intervencion ayuda o solo tranquiliza.
Por que ocurrio: la teoria del control neuromuscular alterado
Del musculo agotado al reflejo descontrolado
Schwellnus (2009), en una revision publicada tambien en el British Journal of Sports Medicine, articulo la hipotesis neuromuscular que hoy domina la explicacion. Segun este modelo, el calambre asociado al ejercicio surge de una alteracion en el control neuromuscular provocada por la fatiga. Cuando un musculo se fatiga, se produce un desequilibrio entre dos tipos de receptores sensoriales: aumenta la actividad excitatoria de los husos musculares y disminuye la actividad inhibitoria de los organos tendinosos de Golgi. El resultado es una hiperexcitabilidad de la motoneurona alfa que dispara contracciones involuntarias y sostenidas: el calambre.
La fatiga como desencadenante central
Este mecanismo explica por que los factores predictivos hallados en el campo eran la velocidad elevada y el historial de calambres, ambos ligados a la fatiga muscular localizada y no al estado hidroelectrolitico. Cuando un atleta compite por encima de su ritmo habitual, sobrecarga grupos musculares especificos y adelanta la aparicion de esa fatiga. Los musculos que calambrean suelen ser precisamente los mas solicitados por el gesto deportivo y los que cruzan dos articulaciones, como los gemelos o los isquiotibiales.
Por que el calor y el sudor confunden
Conviene entender por que la vieja teoria parecia plausible. Los calambres aparecen a menudo en ambientes calurosos y en pruebas largas, las mismas condiciones en que se suda mucho. Esa coincidencia temporal alimento la idea de causa. Pero correlacion no es causa: el calor acelera la fatiga y prolonga el esfuerzo, y es esa fatiga, no la perdida de sal en si, la que precipita el calambre. Los estudios que midieron directamente los electrolitos, como el de Schwellnus y colaboradores (2011), rompieron esa asociacion aparente. Desde FHI defendemos este razonamiento porque distinguir causa de coincidencia es una de las competencias que mas errores evita en el trabajo de campo.
Como se resolvio: prevenir la fatiga, no solo reponer sales
La consecuencia practica de la teoria neuromuscular es un cambio de foco. Si el calambre nace de la fatiga y del control neuromuscular alterado, la prevencion pasa por retrasar esa fatiga y por preparar al musculo para las demandas de la competicion, no solo por beber sales. El tratamiento agudo mas eficaz refuerza esta idea: el estiramiento pasivo del musculo afectado alivia el calambre de forma inmediata, porque aumenta la tension en los organos tendinosos de Golgi y restaura la inhibicion que la fatiga habia reducido. Ninguna bebida actua con esa rapidez sobre un calambre ya instaurado.
Esto no significa que la hidratacion y los electrolitos sean irrelevantes para el rendimiento general; lo son para muchas funciones. Significa que, como causa especifica del calambre asociado al ejercicio en la mayoria de los casos, la evidencia apunta al sistema neuromuscular fatigado. La solucion se construye sobre el entrenamiento adecuado, la dosificacion del esfuerzo y la preparacion especifica del musculo.
Aplicaciones practicas
Ante un calambre agudo, aplica estiramiento pasivo suave y mantenido del musculo afectado; es la medida con efecto mas inmediato.
Previene mediante un acondicionamiento especifico: entrena los grupos musculares a las intensidades y duraciones que exigira la competicion para retrasar la fatiga.
Dosifica el ritmo. Salir por encima de la capacidad propia, sobre todo en atletas con antecedentes de calambres, es un factor de riesgo claro.
Incluye trabajo de fuerza y resistencia a la fatiga en los musculos propensos, como gemelos e isquiotibiales, en las semanas previas a una prueba larga.
No confies la prevencion unicamente a bebidas con sales; pueden formar parte de la estrategia de hidratacion, pero no atacan la causa neuromuscular del calambre.
Registra los antecedentes: un atleta que ya ha sufrido calambres tiene mayor probabilidad de repetirlos y merece un plan preventivo individualizado.
Conclusion
El trabajo de Schwellnus sobre los calambres asociados al ejercicio es un ejemplo modelico de como la ciencia corrige a la intuicion. Durante mas de cien anos se culpo a la deshidratacion y a la falta de sal, pero cuando se midieron directamente esas variables en el campo, no explicaban quien calambreaba y quien no. La fatiga muscular y la alteracion del control neuromuscular ofrecieron una explicacion mas fiel a los datos, y con ella una estrategia de prevencion mas eficaz: preparar al musculo, dosificar el esfuerzo y actuar con estiramiento ante el episodio agudo. La proxima vez que alguien atribuya un calambre a la falta de sal, conviene recordar que la evidencia cuenta una historia distinta.
Referencias
Schwellnus, M. P., Drew, N., y Collins, M. (2011). Increased running speed and previous cramps rather than dehydration or serum sodium changes predict exercise-associated muscle cramping: a prospective cohort study in 210 Ironman triathletes. British Journal of Sports Medicine, 45(8), 650-656.
Schwellnus, M. P. (2009). Cause of exercise associated muscle cramps (EAMC): altered neuromuscular control, dehydration or electrolyte depletion? British Journal of Sports Medicine, 43(6), 401-408.
Schwellnus, M. P., Derman, E. W., y Noakes, T. D. (1997). Aetiology of skeletal muscle cramps during exercise: a novel hypothesis. Journal of Sports Sciences, 15(3), 277-285.
Miller, K. C., Stone, M. S., Huxel, K. C., y Edwards, J. E. (2010). Exercise-associated muscle cramps: causes, treatment, and prevention. Sports Health, 2(4), 279-283.
Nelson, N. L., y Churilla, J. R. (2016). A narrative review of exercise-associated muscle cramps: factors that contribute to neuromuscular fatigue and management implications. Muscle and Nerve, 54(2), 177-185.
Javier Ortega
CEO de FHI - Presidente de la Asociacion Internacional de Entrenadores Personales (AIEP)



