
Lo que los wearables miden bien y lo que solo estiman
Los relojes deportivos miden bien la frecuencia cardiaca, pero su cálculo de calorías puede fallar hasta un 90%.
Resumen
La tecnología vestible encabeza el ranking de tendencias mundiales de fitness para 2026 del American College of Sports Medicine. Millones de personas ajustan su entrenamiento a las cifras de su reloj, pero un estudio de referencia demostró que esos dispositivos son excelentes para una cosa y bastante malos para otra. Este artículo explica qué mide bien un wearable, por qué su cálculo de calorías puede desviarse tanto y cómo usar la tecnología sin dejar que un número erróneo dirija tus decisiones.
El caso
En 2017, un equipo de la Universidad de Stanford evaluó siete dispositivos vestibles de consumo y encontró un contraste llamativo: median la frecuencia cardiaca con notable precisión, con errores medianos por debajo del 5%, pero fallaban de forma sistemática al estimar el gasto energético, con errores medianos que en algunos dispositivos superaban el 27% y llegaban al 90% en el peor caso (Shcherbina et al., 2017). Casi una década después, con la tecnología vestible como tendencia número uno de 2026 según el American College of Sports Medicine, ese hallazgo sigue siendo relevante: la frecuencia cardiaca se mide bien, las calorías no.
El problema
El problema aparece cuando el usuario toma la cifra de calorías del reloj como una verdad y organiza su alimentación o su entrenamiento alrededor de ella. Si el dispositivo sobreestima el gasto, la persona puede comer de más creyendo que ha quemado mucho; si lo subestima, puede frustrarse sin motivo. Basar un déficit calórico en un número que puede desviarse decenas de puntos porcentuales es construir sobre arena. La tecnología, mal interpretada, genera decisiones equivocadas con apariencia de precisión.
Por qué ocurrió
La frecuencia cardiaca se mide directamente y con buena señal
La medición óptica de la frecuencia cardiaca detecta cambios reales de volumen sanguíneo en la muñeca, una señal física relativamente robusta. Por eso los dispositivos aciertan tanto en reposo y en esfuerzos estables. Esa fiabilidad convierte la frecuencia cardiaca en un dato útil para orientar la intensidad del entrenamiento y para seguir tendencias a lo largo del tiempo.
El gasto energético se estima a partir de modelos, no se mide
Las calorías no se miden directamente: se estiman con algoritmos que combinan frecuencia cardiaca, movimiento y datos personales como peso, edad y sexo. Cada persona tiene una fisiología distinta, y pequeñas diferencias en eficiencia metabólica, composición corporal y economía de movimiento se amplifican en el cálculo. Por eso el error en gasto energético es mucho mayor que en frecuencia cardiaca: es una predicción, no una lectura. En FHI enseñamos a distinguir entre lo que un aparato mide y lo que solo estima.
La consistencia importa más que la exactitud absoluta
Aunque el número absoluto de calorías sea impreciso, un mismo dispositivo tiende a errar de forma parecida en condiciones parecidas. Eso significa que sirve para comparar la tendencia de una persona consigo misma a lo largo del tiempo, aunque no para conocer su gasto real exacto. Entender esta diferencia entre exactitud y consistencia es clave para usar el dato con criterio.
Cómo se resolvió
El uso inteligente del wearable consiste en aprovechar lo que mide bien y desconfiar de lo que solo estima. Para intensidad y control del esfuerzo, la frecuencia cardiaca es una guía fiable. Para el gasto calórico, conviene tratar la cifra como una referencia orientativa y no como base de un plan nutricional, apoyándose en cambios reales de peso, medidas y rendimiento para ajustar la energía. La vía recomendada es usar el dispositivo para seguir tendencias y mantener la motivación, no para tomar decisiones de precisión sobre un número que la ciencia sabe impreciso. Desde FHI promovemos usar la tecnología como apoyo, no como oráculo.
Aplicaciones prácticas
Usa la frecuencia cardiaca del wearable para orientar la intensidad del entrenamiento, ya que es el dato más fiable del dispositivo.
Trata la cifra de calorías como una referencia orientativa, no como base de tu déficit; puede desviarse decenas de puntos porcentuales.
Ajusta tu alimentación por resultados reales, como la evolución del peso, las medidas y el rendimiento, más que por lo que marca la pantalla.
Aprovecha la consistencia del dispositivo para comparar tu propia tendencia en el tiempo, no para conocer tu gasto exacto.
Usa el wearable como herramienta de motivación y seguimiento, que es donde aporta un valor claro sin inducir a error.
Conclusión
Que la tecnología vestible sea la tendencia número uno de 2026 no significa que todo lo que muestra sea igual de fiable. La ciencia lleva casi una década avisando: estos dispositivos miden la frecuencia cardiaca con precisión y estiman las calorías con un margen de error grande. El usuario que entiende esa diferencia aprovecha lo mejor de la tecnología sin caer en la trampa de gobernar su dieta con un número que solo aparenta exactitud. El reloj es un buen copiloto; el mal negocio es dejarle el volante.
Referencias
Shcherbina, A., Mattsson, C. M., Waggott, D., Salisbury, H., Christle, J. W., Hastie, T., Wheeler, M. T., & Ashley, E. A. (2017). Accuracy in wrist-worn, sensor-based measurements of heart rate and energy expenditure in a diverse cohort. Journal of Personalized Medicine, 7(2), 3.
American College of Sports Medicine. (2026). The Future of Fitness: ACSM Announces Top Trends for 2026. https://acsm.org/top-fitness-trends-2026/
Fuller, D., et al. (2020). Reliability and validity of commercially available wearable devices for measuring steps, energy expenditure, and heart rate. JMIR mHealth and uHealth, 8(9), e18694.
ACSM's Health & Fitness Journal. (2025). 2026 ACSM Worldwide Fitness Trends. https://journals.lww.com/acsm-healthfitness/fulltext/2025/11000/2026_acsm_worldwide_fitness_trends__future.8.aspx
Javier Ortega
CEO de FHI · Presidente de la Asociación Internacional de Entrenadores Personales (AIEP)



