Omega-3 y síntesis de proteína muscular en adultos mayores
Nutrición y suplementación

Omega-3 y síntesis de proteína muscular en adultos mayores

Un ensayo con 16 mayores muestra que el omega-3 no sube la síntesis muscular en reposo, pero sí mejora la respuesta a la comida.

Resumen

En 2011, el American Journal of Clinical Nutrition publicó un ensayo aleatorizado en el que 16 adultos sanos de 65 años o más tomaron durante 8 semanas cápsulas de omega-3 o de aceite de maíz. El omega-3 no modificó la síntesis de proteína muscular en reposo, pero hizo que su aumento ante un estímulo de aminoácidos e insulina pasara de 0,009 a 0,031 %/h, es decir, más de 3 veces mayor. El hallazgo abre una vía interesante frente a la pérdida de músculo con la edad, pero con una muestra pequeña y una dosis alta que obligan a leerlo con prudencia.

El caso de partida

Smith y colaboradores (2011) reclutaron a 16 adultos sanos, 10 hombres y 6 mujeres, de 65 años o más (edad media de unos 71 años), sin obesidad y que hacían como máximo 1 hora de ejercicio a la semana. Los asignaron al azar a dos grupos durante 8 semanas. Un grupo recibió 4 g diarios de un preparado de omega-3 en forma de ésteres etílicos que aportaba 1,86 g de EPA y 1,50 g de DHA, es decir, 3,36 g de EPA y DHA en total. El otro grupo recibió una cantidad igual de aceite de maíz, que actuó como control.

Una persona del grupo control abandonó tras la evaluación inicial, de modo que el análisis final comparó a 8 participantes con omega-3 frente a 7 con aceite de maíz. La adherencia al omega-3, medida por recuento de cápsulas, fue del 96 % de media.

Antes y después de las 8 semanas, los investigadores midieron la velocidad con la que el músculo fabrica proteína nueva en dos situaciones: en reposo y durante una infusión de aminoácidos con niveles elevados de insulina, una técnica que imita lo que ocurre en el músculo después de una comida.

El problema

El músculo envejecido responde peor a los estímulos anabólicos, un fenómeno conocido como resistencia anabólica. En el propio trabajo, los autores compararon sus datos con valores que habían publicado en adultos jóvenes: el aumento de la síntesis de proteína inducido por la infusión de aminoácidos e insulina fue el doble en los jóvenes (0,022 %/h) que en los mayores (0,011 %/h).

Esa diferencia importa porque la pérdida de masa y de función muscular con la edad, la sarcopenia, limita la autonomía y la salud de millones de personas. Si la proteína de la dieta y el entrenamiento de fuerza son la base, la pregunta del ensayo era si un nutriente concreto, el omega-3 de cadena larga, podía hacer que el músculo envejecido respondiera mejor a esa base.

En FHI enseñamos a nuestros alumnos a distinguir entre lo que es la base de la intervención y lo que, en el mejor de los casos, es un complemento. Este caso es un buen ejemplo de esa distinción.

  • Por qué ocurrió: qué midió el estudio y qué encontró

Qué se midió

La variable principal fue la tasa de síntesis fraccional de proteína muscular, que expresa qué porcentaje de la proteína del músculo se renueva cada hora. Se evaluó en reposo y durante el estímulo de aminoácidos e insulina, antes y después del tratamiento.

Qué cambió y qué no

  • En reposo no hubo diferencias: la síntesis fue de 0,051 %/h antes del omega-3 y de 0,053 %/h después (P = 0,80). Donde apareció el efecto fue ante el estímulo. El aumento por encima del valor basal pasó de 0,009 %/h antes de tomar omega-3 a 0,031 %/h después (P < 0,01), una respuesta unas 3,4 veces mayor (0,031 dividido entre 0,009). En el grupo que tomó aceite de maíz no hubo cambios en la síntesis de proteína muscular.

La lectura correcta es que el omega-3 no elevó la fábrica de proteína en reposo, sino que mejoró su respuesta cuando llegaban aminoácidos e insulina.

Qué ocurrió en las señales celulares

El estudio midió la activación de rutas que regulan la síntesis de proteína. La fosforilación de p70s6k (Thr389) aumentó más en el grupo de omega-3 (P < 0,01), mientras que la de mTOR (Ser2448) mostró una tendencia que no alcanzó significación estadística (P = 0,08). La fosforilación de Akt no cambió. Los propios autores reconocen que no pudieron determinar por qué mecanismo el omega-3 activó más la ruta mTOR-p70s6k.

Cómo se podría resolver el problema: la vía que respalda la evidencia

  • Conviene ser claros: este ensayo no resolvió la pérdida de músculo con la edad. Planteó una hipótesis. Lo que la evidencia respalda hoy es una jerarquía de prioridades.
  • Primero, la base: una ingesta de proteína suficiente a lo largo del día y entrenamiento de fuerza, que son las intervenciones con mayor respaldo para conservar el músculo. Segundo, el omega-3 como posible complemento, sobre todo en personas mayores. El mismo grupo investigador evaluó después la estrategia durante 6 meses en adultos mayores sanos y comunicó aumentos de masa y de función muscular (Smith et al., 2015), y también la estudió en adultos jóvenes y de mediana edad (Smith et al., 2011b). Existen además revisiones que analizan el efecto de los omega-3 sobre el recambio de proteína muscular (McGlory et al., 2019), su combinación con el entrenamiento de fuerza en mayores (Cornish et al., 2022) y su utilidad en deportistas frente a personas físicamente activas no competidoras (Thielecke y Blannin, 2020).

Los límites del ensayo original son claros: solo 15 personas analizadas, personas sanas con marcadores inflamatorios bajos, ninguna medición de la masa muscular al terminar, un estímulo infundido en el laboratorio y no una comida real, y ningún entrenamiento de fuerza asociado. Además, medir la síntesis de proteína durante unas horas no equivale a demostrar que el músculo crezca o se conserve a largo plazo. En deportistas jóvenes, este ensayo no permite extraer conclusiones.

En FHI promovemos una práctica profesional que no vende un suplemento como solución, sino que lo sitúa en el lugar que le corresponde según la evidencia.

Aplicaciones prácticas

  • Punto 1: Antes de hablar de omega-3, revisa la base. Evalúa la ingesta diaria de proteína y si la persona hace entrenamiento de fuerza de forma regular. Ningún suplemento compensa su ausencia.
  • Punto 2: Si el cliente es una persona mayor y quiere valorar un suplemento de omega-3, recuerda que la dosis del ensayo fue de 3,36 g de EPA y DHA al día durante 8 semanas, una cantidad elevada. Lee en la etiqueta los miligramos de EPA y DHA por dosis, no los miligramos totales de aceite de pescado, porque suelen ser cifras muy distintas.
  • Punto 3: Prioriza la fuente alimentaria cuando sea posible, como el pescado azul, antes de recurrir al suplemento.
  • Punto 4: Si la persona toma medicación, en especial anticoagulantes, o tiene una patología, indícale que consulte a su médico antes de suplementarse con dosis altas.
  • Punto 5: Comunica el resultado con honestidad. Se puede decir que hay indicios de que el omega-3 mejora la respuesta anabólica del músculo envejecido, pero no que garantice ganar músculo.

Conclusión

El ensayo de Smith y colaboradores muestra que, en 8 semanas, el omega-3 no cambió la síntesis de proteína muscular en reposo de 16 adultos mayores sanos, pero hizo que su aumento ante aminoácidos e insulina pasara de 0,009 a 0,031 %/h. La moraleja científica es doble: un nutriente puede modular la respuesta del músculo sin ser un estimulante por sí mismo, y un resultado prometedor en una muestra pequeña es el principio de una línea de investigación, no una receta definitiva. La proteína y el entrenamiento de fuerza siguen siendo la base.

Referencias

Cornish, S. M., Cordingley, D. M., Shaw, K. A., Forbes, S. C., Leonhardt, T., Bristol, A., Candow, D. G., & Chilibeck, P. D. (2022). Effects of omega-3 supplementation alone and combined with resistance exercise on skeletal muscle in older adults: A systematic review and meta-analysis. Nutrients, 14(11), 2221.

McGlory, C., Calder, P. C., & Nunes, E. A. (2019). The influence of omega-3 fatty acids on skeletal muscle protein turnover in health, disuse, and disease. Frontiers in Nutrition, 6, 144.

Smith, G. I., Atherton, P., Reeds, D. N., Mohammed, B. S., Rankin, D., Rennie, M. J., & Mittendorfer, B. (2011a). Dietary omega-3 fatty acid supplementation increases the rate of muscle protein synthesis in older adults: A randomized controlled trial. American Journal of Clinical Nutrition, 93(2), 402-412.

Smith, G. I., Atherton, P., Reeds, D. N., Mohammed, B. S., Rankin, D., Rennie, M. J., & Mittendorfer, B. (2011b). Omega-3 polyunsaturated fatty acids augment the muscle protein anabolic response to hyperinsulinaemia-hyperaminoacidaemia in healthy young and middle-aged men and women. Clinical Science, 121(6), 267-278.

Smith, G. I., Julliand, S., Reeds, D. N., Sinacore, D. R., Klein, S., & Mittendorfer, B. (2015). Fish oil-derived n-3 PUFA therapy increases muscle mass and function in healthy older adults. American Journal of Clinical Nutrition, 102(1), 115-122.

Thielecke, F., & Blannin, A. (2020). Omega-3 fatty acids for sport performance: Are they equally beneficial for athletes and amateurs? A narrative review. Nutrients, 12(12), 3712.

Javier Ortega

CEO de FHI · Presidente de la Asociación Internacional de Entrenadores Personales (AIEP)

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