Parciales tras el fallo en gemelos, qué dice la ciencia
Fuerza e hipertrofia

Parciales tras el fallo en gemelos, qué dice la ciencia

Un ensayo de 2025 compara parciales iniciales y parciales tras el fallo en el gemelo: la diferencia es mínima y la evidencia, débil.

Resumen

Las repeticiones parciales después del fallo se han convertido en una de las técnicas de moda para exprimir un último estímulo de cada serie. Un ensayo publicado en 2025 en el European Journal of Sport Science, con la participación de Brad Schoenfeld, comparó en 23 personas entrenadas dos formas de trabajar el gemelo durante 8 semanas. La diferencia media fue de 0,40 milímetros, con una evidencia muy débil de que existiera diferencia real. Este artículo explica el diseño del estudio, qué permite y qué no permite concluir, y cómo usar la información sin convertirla en dogma.

El caso de partida

Stian Larsen, Nordis Sandberg, Brad Schoenfeld, Andrea Fredriksen, Benjamin Kristiansen, Milo Wolf, Roland van den Tillaar, Paul Swinton y Hallvard Falch publicaron en septiembre de 2025, en el volumen 25, número 9, del European Journal of Sport Science, un ensayo titulado "Resistance Training Beyond Momentary Failure: The Effects of Past-Failure Partials Versus Initial Partials on Calf Muscle Hypertrophy Among a Resistance-Trained Cohort".

Participaron 23 personas con experiencia en entrenamiento de fuerza, 16 hombres y 7 mujeres. El diseño fue intraindividual: cada participante entrenó una pierna con una condición y la otra pierna con la otra, de modo que cada persona fue su propio control. Todos realizaron 4 series de elevaciones de talones unilaterales en máquina Smith, hasta el fallo muscular, 2 veces por semana durante 8 semanas. Eso suma 16 sesiones y 64 series por pierna a lo largo del estudio.

En una pierna, las repeticiones fueron parciales iniciales: se realizaban solo en la zona de mayor estiramiento del gemelo, limitada por la dorsiflexión máxima de cada persona. En la otra pierna, se hacían repeticiones de recorrido completo hasta el fallo y, una vez alcanzado, se añadían repeticiones parciales en la zona de máxima flexión plantar, es decir, parciales pasado el fallo. El grosor del gemelo medial se midió con ecografía antes y después, y los datos se analizaron con un marco bayesiano.

  • El resultado: el efecto medio favoreció a los parciales iniciales por 0,40 milímetros, con un intervalo de credibilidad del 95 % de −0,06 a 0,85 milímetros y una probabilidad de 0,958 de que el efecto fuera mayor que cero. El factor de Bayes fue de 1,2, lo que los autores describen como apoyo anecdótico a la existencia de diferencia. Dentro de cada condición, ambas estrategias produjeron mejoras de medianas a grandes.

El problema

El problema es doble. Por un lado, la cultura del entrenamiento tiende a premiar las técnicas que parecen más duras, y seguir una serie más allá del fallo con parciales lo parece. Por otro, la ciencia de la hipertrofia lleva años sugiriendo que el estímulo no es igual en todas las zonas del recorrido, y que trabajar a longitudes musculares largas puede ser especialmente favorable.

Quien entrena a otras personas necesita saber si añadir parciales tras el fallo aporta algo, si es preferible concentrar todo el trabajo en la zona estirada, o si la diferencia es tan pequeña que no justifica complicar el programa.

Por qué los resultados se parecen tanto

Primera razón, el estímulo ya es alto en ambos casos. Todas las series se llevaron hasta el fallo momentáneo, de modo que la proximidad al fallo, una variable que explica buena parte de la respuesta, estaba igualada. Cuando dos condiciones comparten el mismo nivel de esfuerzo, las diferencias que quedan son pequeñas.

Segunda razón, la longitud muscular. La literatura previa, resumida en la revisión de Wolf y colaboradores (2023) sobre recorrido completo frente a parcial, y trabajos como los de Pedrosa y colaboradores (2022) y Kassiano y colaboradores (2023), sugirió que las repeticiones parciales son más interesantes cuando se hacen a longitudes musculares largas. El estudio de Larsen y colaboradores es coherente con esa idea, porque la condición que se centró en la zona estirada obtuvo el mejor promedio, aunque con una incertidumbre que impide afirmarlo.

Tercera razón, el músculo estudiado. El gemelo es un músculo con características propias, y un estudio sobre el gemelo medial no permite trasladar el resultado automáticamente al cuádriceps, al pectoral o al dorsal.

Lo que el estudio no permite concluir

El intervalo de credibilidad incluye valores negativos, y el factor de Bayes de 1,2 es anecdótico. Con 23 personas, 8 semanas y un solo músculo, lo honesto es decir que ambas estrategias son viables y que la diferencia es incierta. Los autores llegan exactamente a esa conclusión.

Tampoco permite concluir que los parciales tras el fallo sean inútiles. Ambas condiciones provocaron mejoras de medianas a grandes, y en la condición de parciales tras el fallo el crecimiento fue considerable. Lo que el estudio no encuentra es una ventaja clara frente a la alternativa.

En FHI enseñamos a nuestros alumnos a distinguir entre una diferencia estadísticamente sugerida y una diferencia prácticamente relevante. 0,40 milímetros de grosor muscular, con un intervalo que cruza el cero, es una pista de investigación, no un mandato de programación.

  • Cómo se resolvió: criterios para decidir

La solución no pasa por escoger un bando, sino por decidir con criterios de programación.

Si el objetivo es maximizar la eficiencia, los parciales iniciales en la zona estirada ofrecen un resultado al menos equivalente con un recorrido que suele tolerarse bien. Son una opción especialmente razonable cuando el tiempo de sesión es limitado.

Si el objetivo es añadir un estímulo adicional con pocas series, los parciales pasado el fallo siguen siendo una herramienta válida, porque produjeron mejoras claras. El coste es mayor fatiga local y, en algunas personas, más molestias.

En cualquier caso, el volumen sigue importando. Schoenfeld, Ogborn y Krieger (2017) mostraron una relación dosis-respuesta entre el volumen semanal de entrenamiento y el aumento de masa muscular, de modo que ninguna técnica compensa un volumen claramente insuficiente.

Desde FHI promovemos una metodología estructurada y validada científicamente: primero se ajustan volumen, frecuencia, cercanía al fallo y progresión, y solo después se eligen técnicas avanzadas como refinamiento.

Aplicaciones prácticas

Primera acción, asegurar la base. Antes de incorporar parciales, comprobar que el músculo recibe un volumen semanal suficiente y que las series se acercan al fallo con técnica estable. En el estudio, el trabajo equivalió a 8 series semanales por pierna, repartidas en 2 sesiones de 4.

Segunda acción, usar el recorrido estirado con control. Si se opta por parciales iniciales, delimitar la zona de trabajo según la movilidad real de cada persona, como hicieron los investigadores con la dorsiflexión máxima individual, y mantener la misma amplitud en todas las sesiones para poder progresar con la carga.

Tercera acción, reservar los parciales tras el fallo. Emplearlos en la última serie de un ejercicio de bajo riesgo articular, como las elevaciones de talones, y no en ejercicios con gran demanda técnica o de estabilidad, donde la fatiga extrema aumenta la probabilidad de errores.

Cuarta acción, registrar la respuesta individual. Medir el rendimiento y las sensaciones durante 4 a 8 semanas y conservar lo que funcione en cada persona, ya que el promedio de un grupo no garantiza el resultado individual.

Quinta acción, comunicar con honestidad. Explicar al cliente que ambas opciones han funcionado en el estudio y que se elige según preferencia, tolerancia y tiempo disponible, no porque una sea la fórmula secreta.

Conclusión

El ensayo de Larsen y colaboradores (2025) enseña una lección de método más que una lección de técnica: con series igualadas hasta el fallo, 23 personas y 8 semanas, ni los parciales en la zona estirada ni los parciales tras el fallo dominaron con claridad. La diferencia de 0,40 milímetros, con un factor de Bayes de 1,2, invita a la prudencia. La moraleja científica es que las técnicas de intensificación son refinamientos, y que se deciden después de resolver el volumen, la frecuencia, la cercanía al fallo y la progresión.

Referencias

Kassiano, W., Costa, B., Kunevaliki, G., Soares, D., Zacarias, G., Manske, I., Takeshita, H., Ribeiro, A. S., Cyrino, E. S., & Nunes, J. P. (2023). Greater gastrocnemius muscle hypertrophy after partial range of motion training performed at long muscle lengths. Journal of Strength and Conditioning Research, 37(9).

Larsen, S., Sandberg, N. Ø., Schoenfeld, B. J., Fredriksen, A. B., Kristiansen, B. S., Wolf, M., van den Tillaar, R., Swinton, P. A., & Falch, H. N. (2025). Resistance training beyond momentary failure: The effects of past-failure partials versus initial partials on calf muscle hypertrophy among a resistance-trained cohort. European Journal of Sport Science, 25(9). https://doi.org/10.1002/ejsc.70030

Pedrosa, G. F., Lima, F. V., Schoenfeld, B. J., Lacerda, L. T., Simões, M. G., Pereira, M. R., Diniz, R. C. R., & Chagas, M. H. (2022). Partial range of motion training elicits favorable improvements in muscular adaptations when carried out at long muscle lengths. European Journal of Sport Science, 22(8), 1250-1260.

Schoenfeld, B. J., Ogborn, D., & Krieger, J. W. (2017). Dose-response relationship between weekly resistance training volume and increases in muscle mass: A systematic review and meta-analysis. Journal of Sports Sciences, 35(11), 1073-1082.

Wolf, M., Androulakis-Korakakis, P., Fisher, J., Schoenfeld, B., & Steele, J. (2023). Partial vs full range of motion resistance training: A systematic review and meta-analysis. International Journal of Strength and Conditioning, 3(1).

Javier Ortega

CEO de FHI · Presidente de la Asociación Internacional de Entrenadores Personales (AIEP)

Sigue leyendo

Ver todo