
Por qué frenar la bajada te hace ganar más fuerza
El ACSM 2026 confirma que controlar la fase excéntrica genera más fuerza e hipertrofia con menos esfuerzo percibido.
Resumen
Durante décadas, la mitad de cada repetición se ha entrenado en piloto automático: subimos el peso con esfuerzo y lo dejamos caer sin control. La ciencia lleva años diciendo que esa fase que despreciamos, la excéntrica, es la que más tensión genera y la que más adaptación provoca. El nuevo posicionamiento del ACSM de 2026 ha vuelto a poner el foco ahí, subrayando que se puede ganar fuerza y masa con menos esfuerzo del que creíamos. Este es el caso de por qué frenar la bajada te construye, qué mecanismo lo explica y cómo aplicarlo sin quemarte.
El caso
En 2026, el American College of Sports Medicine publicó un nuevo posicionamiento sobre entrenamiento de fuerza, elaborado a partir de una revisión de más de 130 revisiones sistemáticas que abarcan a decenas de miles de participantes. Una de sus conclusiones más comentadas fue que las adaptaciones de fuerza, hipertrofia y función no dependen de llegar al agotamiento extremo ni de material sofisticado, y que el trabajo excéntrico ofrece resultados notables con menos esfuerzo percibido. No es una idea nueva: un metaanálisis clásico de Roig y colaboradores, publicado en 2009 en el British Journal of Sports Medicine, ya había mostrado que el entrenamiento excéntrico produce mayores ganancias de fuerza y de masa muscular que el concéntrico cuando se entrena a alta intensidad. El posicionamiento de 2026 devuelve esa evidencia al centro del debate.
El problema
La mayoría de las personas entrena la fase excéntrica como un trámite. Levantan el peso con intención y lo bajan deprisa, dejándose llevar por la gravedad. Con ello desperdician la porción de la repetición con mayor potencial de estímulo. El problema tiene consecuencias prácticas: entrenamientos menos eficientes, progresos más lentos y una infrautilización de un recurso que además permite entrenar con menos fatiga sistémica. En FHI insistimos en que el gesto técnico no termina cuando el peso llega arriba, sino cuando vuelve abajo bajo control.
Por qué ocurre
La fase excéntrica genera más tensión con menos coste metabólico
Durante la fase excéntrica, cuando el músculo se alarga bajo carga, es capaz de soportar más fuerza que durante la fase concéntrica. Esto significa mayor tensión mecánica, que es uno de los principales impulsores de la hipertrofia, con un menor coste metabólico y una menor demanda de unidades motoras por unidad de fuerza. Frenar la bajada es, literalmente, exponer al músculo a una tensión que la subida no alcanza.
El daño muscular y la respuesta adaptativa
El trabajo excéntrico controlado produce un microdaño y una tensión que desencadenan una respuesta de remodelación y refuerzo del tejido, incluida la adición de sarcómeros en serie. Esta adaptación estructural contribuye tanto a la fuerza como a la protección frente a lesiones, algo especialmente relevante en la prevención, por ejemplo, de lesiones musculares en el deporte.
El control neural del descenso
Bajar despacio exige un control neuromuscular fino que el descenso libre no entrena. Ese control mejora la calidad del movimiento y la capacidad de aplicar y frenar fuerza, una cualidad transferible a casi cualquier gesto deportivo. Desde FHI enseñamos a nuestros alumnos a programar el tempo, y no solo la carga, como una variable más del entrenamiento.
Cómo se resuelve
La solución no es entrenar solo en excéntrico ni convertir cada serie en un ejercicio de cámara lenta, sino integrar el control de la fase de descenso de forma deliberada. Enlentecer y controlar la bajada, emplear tempos con una fase excéntrica de dos a cuatro segundos en determinados ejercicios y periodos, y reservar el trabajo excéntrico acentuado o supramáximo para fases y personas concretas. La evidencia respalda que este enfoque mejora fuerza e hipertrofia, pero también recuerda que el excéntrico genera más agujetas, por lo que hay que dosificarlo e introducirlo de forma progresiva para no acumular fatiga ni comprometer las siguientes sesiones.
Aplicaciones prácticas
Controla la fase de bajada en tus ejercicios principales. Un tempo de dos a tres segundos en la excéntrica convierte una serie normal en un estímulo más potente sin añadir carga.
Introduce el trabajo excéntrico de forma progresiva. Genera más agujetas que el entrenamiento habitual, así que empieza con poco volumen y ve subiendo para no arrasar tu recuperación.
Aprovecha la mayor capacidad de fuerza en excéntrico para trabajar con cargas que no podrías mover en concéntrico, siempre con supervisión y en ejercicios seguros.
Úsalo con criterio en prevención y readaptación: el trabajo excéntrico controlado tiene un papel bien documentado en la salud del tendón y en la prevención de ciertas lesiones musculares.
No lo conviertas en dogma. La fase concéntrica sigue importando y la mayoría de la gente progresa combinando ambas con buena técnica. El mensaje es dejar de desperdiciar la bajada, no obsesionarse con ella.
Conclusión
El posicionamiento del ACSM de 2026 no ha inventado nada: ha recordado con la mejor evidencia disponible algo que la fisiología del ejercicio lleva años señalando. La fase excéntrica, la que casi todos entrenan en piloto automático, es la que más tensión produce y la que ofrece resultados con menos esfuerzo percibido. Frenar la bajada, controlarla y programarla convierte cada repetición en un estímulo más eficiente. La lección del caso es sencilla y muy aplicable: no dejes caer el peso; constrúyete también en el camino de vuelta.
Referencias
American College of Sports Medicine. (2026). Resistance Training Prescription for Muscle Function, Hypertrophy, and Physical Performance in Healthy Adults: An Overview of Reviews. Medicine and Science in Sports and Exercise.
Roig, M., O'Brien, K., Kirk, G., Murray, R., McKinnon, P., Shadgan, B., y Reid, W. D. (2009). The effects of eccentric versus concentric resistance training on muscle strength and mass in healthy adults: a systematic review with meta-analysis. British Journal of Sports Medicine, 43(8), 556-568.
Schoenfeld, B. J. (2010). The mechanisms of muscle hypertrophy and their application to resistance training. Journal of Strength and Conditioning Research, 24(10), 2857-2872.
Douglas, J., Pearson, S., Ross, A., y McGuigan, M. (2017). Chronic Adaptations to Eccentric Training: A Systematic Review. Sports Medicine, 47(5), 917-941.
Franchi, M. V., Reeves, N. D., y Narici, M. V. (2017). Skeletal Muscle Remodeling in Response to Eccentric vs. Concentric Loading. Frontiers in Physiology, 8, 447.
Javier Ortega
CEO de FHI · Presidente de la Asociación Internacional de Entrenadores Personales (AIEP)


